Para: alguien
En aquel diario fiel, pasaron los días donde solía redactar aquellas cosas, aquellas vivencias que venían y se iban, así como el día en qué viniste y te fuste, aquel diario, cansado de sostener las historias, los sueños, las pesadillas que pasé pensando que no acabarían y que lo único que acabaría sería yo, guardando tan celosamente estos secretos que nunca volvería a mencionar, las inquietudes que pasaban por mi mente, aquellas manchas de mi ser guardadas en estas hojas. Queriendo volver a escribir en él, me doy cuenta que no hay que explicar.
Recordando, así es como suelen pasar algunas horas de mi día, de este día que quisiera que tuviera menos horas para poder reducir aquellos momentos en los cuales no encontraba más que tu recuerdo, que no es más que el fantasma que dejaste en mí. Por más que busque, corra y trate de conseguirte, sé que ya no estás aquí, no sé quién seas ya, que seas, necesito despertar de nuevo y descubrir la realidad, que me permita dejar de buscar, de escribirte.
Es sólo ahora el fantasma de tu compañía y recuerdo al que suelo encontrar, extrañándote...
Enero 8 de 2011
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